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Owen Gent
Crítica por compasión
Post de Blog
September 10, 2020

Crítica por compasión

Marte en Aries.

Marte está retrogradando en Aries

California está naranja

No vemos claramente ¿o sí?

Okey

Nací en un pueblo donde la neblina impera. Y para visitar a mis abuelos durante mi niñez, el camino dependiendo de la temporada, se convertía en un viaje a un pantano donde el conductor del coche tenía que estar atento. 100%

Atento a la vía, manteniendo los cinco sentidos agudos puesto que a veces la neblina era tan densa que el viaje pronto hacía que los pasajeros se preguntasen ¿el camino será así hasta cuando? No hay visibilidad y se instala un silencio. Eso y el vacío.

Si te resuena esta anécdota a como más o menos se siente uno últimamente, entonces continuemos a darle más vueltas a esto.

Marte es la acción, el planeta que representa la energía liberándose. Mi padre es Aries, un nato hombre que se lanza al mar antes de analizar que tan profunda está el agua. Es de esas personas que prefiere la experiencia y confía que en el momento el mismo resolverá las cosas.

Lo nombro aquí puesto que #marte y #Aries son uno mismo. Signo y planeta. En nosotros, esta energía nos da pistas de cómo lidiamos, cómo nos manejamos, cómo nos impulsamos. Cuando retrograda, somos llevados al replanteamiento de su energía y nos toca observar qué en nosotros se mueve, revuelve y pincha molestamente por dentro. Para mi la retrogradación es una masterclass, un periodo de entrar al taller y esperar paciente a una actualización o reparación.

El camino despejado a la casa de mis abuelos sería un panorama de marte directo mientras que retrógrado y unido al clima de los próximos días donde Neptuno está envuelto oponiéndose al sol en virgo, representa esa neblina que nos mete aún más a sentir lo no resuelto. Impotencia, ahogo y duda.

La energía está en su punto para hacernos agudizar los sentidos que damos por supuestos, está en su punto para sumergirnos en lo ignorantes que somos ¿y para qué? para que en la experiencia de vernos humildes, sin control del momento, pillados por sorpresa descubramos que la constante es el cambio y que en la situación que estemos somos capaces de activar mecanismos que en el presente necesitamos retomar.

Es crucial no confiarnos en lo que damos por sentado de nosotros mismos. Estamos ante una puerta hacia la revisión profunda de nuestra concepción de lo que es confianza. Nuestras creencias acerca de la vida necesitan ampliarse para incluir a la muerte y a la enfermedad. ¿Cómo operamos y desde donde? Quizá llevábamos mucho rato sosteniendo una arrogancia de “las cosas son así y punto” “yo soy esto y punto” “el mundo debería ser así y punto”… pues de esos y punto, los movimientos globales tanto como nuestros sentires más ilógicos y desbordantes en este 2020, nos van dejando claro que no. La realidad es mucho más allá, es orgánica y dentro ella, estamos nosotros, no fuera.

La destrucción y construcción nos sacan de nuestros asientos cómodos, para aprender a ver fuera y dentro. La propuesta es con ambas manos contemplar los polos opuestos dentro de una misma situación conflictiva como el Covid, los feminicidios, el patriarcado, las crisis de ansiedad, las enfermedades mentales, los refugiados o los tiranos que aún tenemos como líderes políticos.

Quiero ahora volver al título que le oí pronunciar a la buena astróloga Mia Pineda: “porqué no vamos moviéndonos de crítica a compasión”.

¿Cuántas veces no hemos escuchado esto? Levanta la mano si como yo, aún le das peso y atención al error y no a la oportunidad o al sufrimiento en vez de la valía de lo vivido. Somos humanos, claro y ante esta propuesta de primar la compasión, es sumamente valiente un nuevo punto de partida en donde no rechazamos más lo que somos y pensamos.

Necesito más notas en el espejo que digan: “estás de paso, eres infinito cambio”.

Estoy a punto de lanzar mi web donde presento mis servicios y desde donde quiero escribir. Y siendo honestos, esa creación virtual me ha lanzado nuevamente a la experiencia de como me relaciono con los temas de (1) presentación al mundo, (2) compartir lo que hago, (3) los miedos de estar expuesto, (4) apatía y (5) dispersión. Me toca crear y avanzar desde ahí. Desde lo que hay, desde toda esa mochila de miedos y compartirme con brutal apertura puesto que ya he visto que si sigo ocultándome, si sigo castigándome por no estar a la altura de mis visiones, si continúo queriendo mostrarme desde lo que yo considero como aceptable; continuaré perpetuando la crítica y la voracidad que aún aniquila la creatividad y el respeto hacia mí y hacia lo más vulnerable en nosotros, el corazón.

Aries es un estallido de vida. Un comienzo que nos pertenece. Nacemos cuando queremos nacer. Tenemos ese regalo al alcance y poco lo usamos. Es tiempo de acoger con firmeza y suavidad el botón de reinicio y volver a empezar.

Solo a través de la vivencia de estos meses, a la escucha de todas las voces, los obstáculos y el malestar ante algo que creo que compartimos tu y yo. Es decir, el querer manifestar algo y no saber cómo. Puedo comenzar a relajarme ante el sentirme poco preparada. Estar en contacto con ese punto cero, el punto de origen tan excitante como aterrador y darse el permiso de nacer bajo cualquier circunstancia confiando que en ti es donde se encuentra todo para lidiar lo que se presente.

Para mi, darse permiso de iniciar es sanación para este mundo.

Nos necesitamos

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