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Cesár Lucadamo
Devoción
Post de Blog
February 7, 2021

Devoción

Derviches en mi garganta

Derviches cantan:

Conoce tus nombres

Devoción

Un cuervo mea desde la altura y moja mis sábanas

Baño de brazo derecho

Sigue a la rara y tupida intuición

Sigue el anillo rojo

Cava un desierto de flores sin pincharte un solo dedo

¿porqué no roba el hechizo que hizo?

Estas primeras líneas poéticas son el extracto de un sueño que tuve esta semana y a la hora de escribir siento que fue hace un par de siglos. Hola querid@ lector@! Desde hace unos días está en mi ordenador, un artículo de Krishnamurti que me ha calado hondo y que continúa abierto como un alfiler en llamas en mi almohada esperando a que termine de leerlo.

A menudo acarreo puñados de recordatorios y frases que van desde: “habla sobre esto” “siéntate de una vez” “haz espacio” “organiza la agenda” “esto danza y ejemplifica mi sentir, ¡compártelo!”

¿y que creen que hago yo?

Atravieso un mar, peleo con vikingos, me adueño de joyerías, quemo tapices sagrados, cruzo y descruzo Barcelona para terminar donde siempre mi ser me pide entregarme que es aquí contigo querido pedazo virtual de escritura.

Vaya lío.

Ulises se queda corto, pero vamos por partes.

Hoy quiero verter aquí lo poderosa que fue para mí esta semana.  Porque me di cuenta de lo valioso que es hablar del amor oculto de las corrientes que vienen y se esfuman.

Corrientes como encontrarte leyendo de un post en otro frases como  “Si pierdes relación con la naturaleza, pierdes tu humanidad”.

Corrientes que te impulsan a levantarte y aplaudir el final de una función

Corrientes como salir de tu cueva para encontrarte con  el mar

Corrientes que recogen tu corazón vulnerado ante la hostilidad y las niñerías

Corrientes escuchadas en las historias de otros, entre ronquidos y el despertar del edificio

Corrientes asombrosas por la sonrisa en los ojos de Paco, la risa de Pam y la existencia de tantas amigas

Las corrientes se convierten en ecos. Son campanadas de año nuevo que pasan mientras yo voy atragantándome las uvas como puedo. Así presento ante ti una metáfora cómica de mi vida. Y esta semana con tanta energía acuariana, siento que la bombilla interna se encendió para apoyarme a comprender lo siguiente.

Continué haciéndome la loca y postergando lo que se que debo de poner como prioridad, fui de un lado a otro, reunión tras reunión y entonces me visualicé dividida entre dos películas. La de una mujer que va atragantándose con su propia saliva/uvas y la de un ser que se ríe de su montaje epopeyico.

Flotó de mis entrañas la pregunta ¿esto porqué es así? oH terror. ¿estoy viviendo una quinta pubertad? ¿o tuve una regresión hasta los tres años donde mi niña inquieta ahora no parará de apuntar con el dedo ?

Allegro en desmontaje mayor y desconcierto menor.

Estamos transitando mercurio retrógrado en acuario menos mal. Ahí tengo un indicador que me apunta a que este vaivén toca. Y es uno muy peculiar. La imagen para explicarlo que me viene es como cuando de niña cogí unos cassettes de mi tía y les saqué toda la cinta. Y presiento que este 2021, nos reta a muchos a ver que rayos hacemos con la cinta hecha un nido de serpientes.

Mercurio retro es un rastreo de en qué lugares de nuestra mente hemos quemado el disco. Es una oportunidad de recuperar la música que suena desde tiempos muy lejanos. Representa para mí, la mano de lo sutil pidiéndome que juegue a lo grande asumiendo el reto a quedar sola, expuesta y disponible.

¿qué implica lanzarse a ser uno? ¿atiendes a tus sueños? ¿anotas tus pensamientos? ¿te ha surgido la necesidad de rastrear tus pasos?

Y en este puente es que enlazo el poder de esta semana que a mi parecer me trajo entre todos los alfileres que pinchan mis burbujas mentales, el más llamativo de todos:

El ejercicio de recuperar nuestros nombres

He llegado a esta ultima frase tras el recorrido de un camino que comprende de contacto humano, nuevas prácticas en mi rutina y observar esos pequeños detalles que como las hormigas o las mariposas parecen insignificantes pero que marcan  a muchas otras vidas.

Detalles que se vuelven cosas, personas, corrientes como la respiración, el ejercicio de escribir sueños, tenerse cariño, saludar al chofer del bus, recordar lo vivido en el día, apreciar y apreciarse., etc.

Va más allá de reflexionar si sabemos quienes somos cuando digo que me salta esta necesidad de recuperar nuestro nombre, va sobre crecer. Hablo del trabajo sucio de plomero desaguando lo que aparenta ser una tubería y termina siendo un lago.

Mi nombre va más allá del que me dieron mis padres.

Abarca mi singularidad, mi herida, mi experiencia y lo que deseo con mi latir inmenso compartir.

Así que amigo y amiga, te invito a que te preguntes ¿cuáles son tus verdaderos nombres? Caminemos juntos para sacar al sol los tapetes, las cerámicas, las curvas de nuestros cuerpos, el tamaño y forma de nuestras manos y extendamos al vecino un contagio amable y letal. El contagio de atrevernos a pulsar una libertad que está por ser experimentada desde el anhelo de la conciencia.

Es un contagio poético

Un contagio de vaciarnos

contagio de cantar al fuego y devolver La Luz para renovar la tierra

Sat Nam

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