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Fed Photos, 2018
Reportaje de una mujer majestuosamente inquieta
Post de Blog
April 26, 2021

Reportaje de una mujer majestuosamente inquieta

Lección: los despertares

Miré por la ventana y agradecí que delante tengo un árbol moviéndose suculentamente por el viento. Me dije: esto es marte en cáncer, a mi entender claramente había una situación que unía y presentaba la imagen de este tránsito astrológico.

           Amaneció espeso, gris y esto me trajo una sonrisa interna ya que recuerdo que así es la capital de donde vengo. GRIS mugre, gris rata, gris que cuando uno mira las nubes de pronto entra en un limbo blanco aunque ese ensimismamiento dure poco al comprender que no estás entrando al reino celestial sino a una nata de contaminación. Me fascina la ciudad de México porque a pesar de todo, su constante es luz de sol y su ritmo estrepitoso te impulsa a ir y venir como un galgo tras la liebre.

Volvamos al tema. ¿intuyen el movimiento? Cáncer es el signo de la memoria, la huella o el fondo de un hoyo surcado en la tierra donde durante milenios, los humanos hemos sacrificado u ofrecido a ese vacío nuestros tesoros.

Marte, el guerrero cuya espada atraviesa lo inerte, es la voluntad de avanzar por esa zona. Dicho avance, levanta nuestro cablerio de emociones enredadas y aparentemente efímeras. Los tránsitos por cáncer nos invitan a mezclar pasado y presente como una pasta de la cual tendremos que decidir si luchar contra ella o simplemente llevarnos a un río para aclararnos.

Memoria, acción, familia , corte, seguridad, revuelta. Marte visita cáncer y es abono tanto como la práctica de ensuciarnos las manos en un terreno llamado límites y valores.

La confesión que hoy traigo es que estos espacios donde os propongo reflexionar sobre astrología y la vida así como sobre las palabras y cómo las hacemos circular bajo un enfoque, me sirven como confesionario. Tengo en este punto que traerlos a una memoria mía de cuando usaba un uniforme que nunca sentía que me encajaba a la perfección. El cabello supuestamente peinado con gel. Y prepárese que aquí viene lo suculento. En la escuela primaria había unos momentos permitidos para confesarte y rezar. Yo, trece ,catorce o quince, como soldado de infantería me apuntaba a dichas expediciones por el gozo de interrumpir la clase, bajar unas escaleras anchas y hablar dentro de un cubículo.

Yo, trece ,catorce o quince, amaba todo ese protocolo que representaba el juego de salir de la rutina y ante mi confesor, iniciar una búsqueda presurosa de una anécdota para entregársela y regresar más liviana. Por el paseo gratuito, por hablarle a una celosía, por participar dentro de un ritual que no entendía únicamente como una absolución sino como recreo. La luz roja del confesionario representaba un espacio abierto para vaciarme. Nunca me sentí corrompida sino llena de algo que quería compartirse a esa oscuridad.

Ahora, 2021, más o menos esa sensación se repite cuando escribo.

Aquí está el twist.

Memoria y acción que apuntan al presente. Rescato y honro la vetas que permanecen. Este ejemplo me da pie para proponeros re visitar lo que nos conmueve/ conmovió y rescribirlo como Don Juan. La olla está en su punto para permitirnos que lo vivido se comparta desde una propia voz despierta y atenta a lo que ella misma va tejiendo bajo su propia autoridad/ identidad viento.

Lección: ¿qué nos arraiga que ahora necesita más que nunca nuestra nutrición?

Al despertar recibí un mensaje en el móvil de mi madre con esta frase: “soy tierra fértil, cuidado con lo que plantas”.  Y no me produjo durante el día otra cosa que la palabra liberación. Se desencadenó una amorosa vigilancia. Me vi queriendo prestarme tiempo, espacio y colores. Subida en un pedestal me atreví a proclamar que quiero quemar salvia todo el día y que esta es mi plantación.  En mi nueva rutina utilizo una hoja de salvia blanca y la enciendo, la llevo por la casa sintiendo en la punta de los dedos, el fin. Me paseo descalza y huelo. Huelo cuando se acerca la parte quemada de la hoja y antes de quemarme, la deposito en un sitio seguro donde puede terminar de consumirse.

¿será que en las pequeñas cosas una aprenda de las grandes y abismales?

Quizá a este punto, usted se pregunte ¿a dónde va la escritora o que le picó? Ni idea. Solo se que os invito a agradecer a ese olfato que está llegando. Estos días he sentido la intensificación de la vida y también me preguntó qué ventana abré abierto para que ahora  una brecha esté trayendo ante mi, ilustres corrientes de ánimo y coraje. Huelo las fresas, el consomé que cociné esta tarde, la calle previo al aguacero, mi perfume disuelto entre mi ropa y que se extingue y enciende dependiendo si muevo mi cuerpo. Busco esos puntos donde esparcí la fragancia en mi piel. UY! La primavera me trae como una espiga desperezándose.

Hoy, luna llena, buena excusa para aprovechar. Demos volumen al mensaje de mi madre. Demos volumen al abismo donde vertemos las plegarias. Yo nos invito a experimentarlo como un huésped artístico. Dejando que su consejo pinte paredes y nos lleve a atender el campo expuesto que también soy/somos.

UNO.- Asumirse fértil y abundante no solo nos lleva a celebrar la vida sino a ser sus guardianes. Y quizá por ello mucho tiempo me desatendí por completo ¡Vamos, que a veces voy como un cuerpo con una pecera de cabeza porque vaya compromiso de co-creación!

DOS.- Vivir aceptando quien es uno, mediante afirmaciones fuertes y contundentes me lleva a abrir los ojos ante una vida que como alimento pide mantener una alianza activa con la madurez, el entorno y con la selección ante las cualidades/ amistades/ pensares que regamos en el jardín.

TRES.- no hay tres de momento pero me encanta enumerar

Lección: hacer nudos para desnudarnos

Enamorarse de la vida es pregunta abierta. Como bien dice mi profesora Jessica Walker, la vida es estar dispuestos a estar dispuestos. Este año piratas intrépidos, han asaltado mi cama. Lo cuestionan, revuelven y saquean todo y no, no estoy exagerando.  Mi mente atraca y crea escenarios caóticos que terminan por drenarme. Sin embargo, puedo reconocer que las creencias con dientes podridos sorprendentemente terminan siendo una banda de mujeres sabias esperando que les quitemos su disfraz.

Yo mujer majestuosa e inquieta estoy siendo desarmada al asomarme a ver las historias que rigen mi vida. Y a este movimiento se le une el placer liberado por finalmente sentarme delante de ellas a jugar ajedrez. ¿Fácil? No, es un teje y maneje unido a estar sumergida entre tanto miedo, información ambivalente y la pulsión por consumir y llenar vacíos.

Yo-Me-Veo lanzada al azufre, a las pantallas y a las tiendas comerciales que expiden perfumes fabricados para que creamos que ahí está el néctar.

Y te pregunto ¿ has sentido estas lecciones al rojo vivo? ¿qué lugar en ti por más que trates de apagarlo cual bombero, ya ha quedado consumido en llamas? En mí está clarísimo que mi rutina escapista, mi kit de emergencia donde podía apartarme de todo, ahora es una cueva saqueada e inundada. Mis antiguos refugios se volvieron lugares desérticos o enlodados.

Los nodos lunares que representan las brújulas donde estamos empujados a saltar cada año y medio, apuntan actualmente al norte con géminis y al sur con sagitario. Estas dos agujas donde ocurren los eclipses, en 2021, nos susurran como pepes grillos que salgamos a encontrarnos con la voz y a volvernos como un bufón que no se toma tan enserio lo propuesto por su rey.

Verás que si te atreves a inventarte nuevos juegos donde cambiemos competencia por encuentro, inmediatamente seremos testigos de como diversas aves se posan en nuestra palma para alimentarse.

Por otro lado, el nodo sur implica la zona cómoda que está en demolición y más que otros años, noto como lo que creo que es no es y lo que es no es lo que creo que es. Sagitario, la zona del saber y las grandes filosofías está en revisión. Y en la entrada de su puerta tiene el letrero: “fuera de servicio, tome otra ruta”. Este cartel nos arrastra a todos a volvernos Alicias y preguntarle a la oruga nuevamente ¿quién soy yo? Aquello que creíamos ya tener resuelto a estas alturas pide curiosidad, atrevimiento y estar dispuestos a la renuncia. La sabia oruga seguramente nos aconsejaría que habría que tejer un mándala, un ojo de buey y un atrapasueños. Tres diferentes tejidos con un mismo foco: abrir espacio dentro para encontrarse con el ser. Mente-corazón y pies. Pensamiento, sentimiento y alma quieren encontrase y actualizarse. Te espera nadie más que tu grandeza.

Para ello es necesario anclar y volar. Crear un nuevo baile. Agarrar lápiz y papel y drenar. Compartir nuestras locuras con personas que rían contigo debajo de un paraguas roto mientras quedas como un charco porque cuando lloramos de placer abrimos paso al desnudo del mundo. Cuando soltamos respiraciones consientes, abrimos paso hacia un terreno incierto con sencillez. Y cuando somos honestos poniendo nuestra voz en una habitación, damos paso a lo bello tanto como a lo grotesco.

Gracias por leerme hasta aquí

Sat nam

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