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Steven Quinn
Arriesgarse
Post de Blog
November 4, 2020

Arriesgarse

¿Cuándo es el buen momento para escribir? Me pregunto cada vez que quiero compartir mis reflexiones sobre lo que me mueve por dentro.  Y ya ves el resultado. Si me lo pregunto demasiado entonces entra la siguiente corte:

Monstruo no.1. La parálisis momentánea

Monstruo no.2  La ceguera conveniente

Monstruo no.3 La enfocada distracción

Monstruo no.4 La apabullante duda

Anteayer me conmovió lo que un hermoso hombre y amigo me dijo: “si, estamos en un periodo de aprendizaje que no deja de ser difícil”. Seguido, me puse a leer nuestras conversaciones y descubrí que en todas ellas me quiero mostrar correcta, serena y sabia. No soy una guerrera a todas horas aunque tengo el complejo de serlo. Lo que en realidad deseo es compartirle mi corazón tierno que cada mes aprovecha cualquier excusa cinematográfica para llorar con ganas. Lo que en realidad deseo también, es trasmitirle que soy alguien fluctuante, sensible y que gracias a él, hoy descubro una tremenda carga femenina malentendida sobre eso de siempre estar de una sola pieza impoluta.

Por aquí quiero partir el día de hoy. Por los momentos de entregarse a uno con honestidad aprovechados para recalibrarse y ver que desde nuestra intimidad se teje lo demás.  

Hola! 2020. En términos de astrología, grandes maestros están dando su voz para expresar que la demolición en la zona capricornio (padre, estado, deber, autoridad) está dejándonos a todos la lección de tomar las riendas para no esperar que nadie más haga el trabajo que nos toca hacer desde lo integral, humano y consciente.

Así veo yo este instante, como una ventana antes custodiada por una impresionante cortina negra donde la luz comienza sorprendentemente a llegar hasta los recovecos de mis baúles guardados a cal y canto. Baúles de miedos e inseguridades propias, de mis antepasados y de mi sociedad. Con mayor claridad veo que llevo un año donde tiemblo cada vez que aparece un atisbo de conciencia fresca ante estos sólidos espacios de terror y estupidez. Voy poco a poco reconociendo y aireando mi nivel de vampirismo.

Lo jugoso es no optar más por el rechazo ante descubrirnos aferrados a lo que nos hace daño sino intimar con nuestros monstruos. Intimar. Sin miedo.

Recostada en el suelo con los pies subidos a la cama, me detuve a contemplar mi maraña mental que se resume en las siguientes interrogantes: ¿pertenezco a Barcelona? ¿debo hacer teatro? ¿astrología? ¿qué aporto al mundo? ¿qué en verdad quiero hacer? ¿conozco el continente de mi piel? Acto seguido a este momento de acorralarme, se produjo ese momento luz, como un virus de computadora, estalló otra voz que no era mía sino la de una compañera querida diciéndome : “quién sino tú, has permitido que se acerquen a ti todas estas dudas y cuestionamientos sobre tu seguridad. Explora sin olvidar que ante lo que hiere una y otra vez, haz de guardar sana y adulta distancia”.

Este soplo duró unos segundos, luego entré en llanto, en furia y volví a confrontarme con otro espejo – a veces, estarás de acuerdo conmigo, el universo una vez le das cancha, no pierde un instante y deja correr un ventanal de eventos espabilantes– Mi hermano entró a mi habitación y se produjo una discusión tocando los temas que tanto me duelen: el valor personal y mi oscilante energía frente a las finanzas. Mientras se producía un contrabando de frases hirientes, pude desprenderme de mi bucle. Como si entrase segundos de publicidad en pleno dramón,  la voz de Sergi Torres se introdujo como otro virus más ante mi antiguo sistema defensivo diciendo: “una discusión es realmente una proyección, es una invitación a ver primero la porquería, la molestia y el dolor tuyo. Asúmete dentro”.

Fue así como el virus que desestabiliza mis atascos, se convierte en un ángel disfrazado, en un cubetazo de agua fría y las voces de personas que han dado palabras conmovedoras entran a esos lugares resecos. El responsable de todo este hackeo es mi corazón escurridizo quien graba nuevos conceptos desde una intuición que opera fuera de todo razonamiento, fuera de todo miedo y fuera de lo que me es cómodo reconocer.

Mientras tanto, en las noticias astrológicas, el clima apunta a un noviembre que nos dejará desnudos, boquiabiertos y salvajes  – esto no es una predicción, solo es una parodia a manera de noticiero – Planetas que estaban aparentemente dormidos, en retrogradaciones, irán desatando y desanudando lo apretado. ¿Veremos todos la joya que está dejando el descontrol? ¿Acogeremos la vida y la muerte con ambas manos? ¿Nos permitiremos amasar nuestra dulzura para proponernos otra salida?

Si deseas escuchar sobre la energía de escorpio, te propongo sintonices el siguiente podcast co-creado con otra astrologa fabulosa: Marina. Cada sábado presentamos un nuevo capítulo tocando temas de astrología y creatividad.

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