Soy tu respiración palpitante

Meditación

Los hábitos crean patrones cerebrales. Nos empujan a contar con energía o a drenarnos. La meditación se instala entonces como una práctica y un hábito que acompaña a nuestras células a regenerarse, a vaciarse y a vibrar.

Música, respiración, focalización, calma... Hay todo un conjunto de palabras que giran y pertenecen al universo de la meditación. Tanto caminos para llegar a un centro, al tuyo.  

Lo importante es iniciar un camino propio. Explorar qué herramientas son eficaces para uno. Y ese contacto con la experiencia meditativa es un proceso. Por ello, la meditación no es únicamente un método sino un ancla que ante el barco que somos, podemos cambiarla de muelle según las necesidades presentes.  

Nuestra vida es un flujo, un mar por descubrir y lo maravilloso de las técnicas y toda la sabiduría contenida dentro del campo de la meditación es que están disponibles para una mente curiosa, abierta y dispuesta a sumergirse.  

Cada mañana, cuando reinicias tu rutina ¿qué espacio te das? Entre coger el ritmo de los pendientes o tomar el móvil para ver los mensajes de texto. ¿cuál es tu inicio o tu final? Puede que ya tengas instalado una práctica como es la escritura o la preparación de un buen desayuno tras un estiramiento corporal así como ejercicio o caminatas largas. En cualquiera de los casos, ante las fuerzas dinámicas del mundo, un momento consciente de entrega fuera de papel que desempeñamos, nos da salud. ¿de qué forma y porqué es sano?

La meditación va de apropiarnos de pequeños hábitos a favor de nuestra humanidad.El tiempo y la concentración que damos a mirar nuestro ser que no solo es un cuerpo sino también una mente y un alma que trabajan en conjunto, es ya toda una experiencia de toma de conciencia gigante. 5 min, 10, 15 o una hora al día, quizá incluso con un minuto baste para detenerse en el tiempo lineal y mirar cómo operamos, porqué actuamos, qué queremos en realidad, quienes somos.  

Hay que ser conscientes que la meditación también es una plataforma o un andén poco explorado para lo inmenso que es. Un campo donde afrontar la ignorancia, el miedo o lo incomprensible. Y utilizo la palabra afrontar porque se requiere de voluntad para ser constante y honesto ante la introspección que inicia desde el mero acto de sentarse y respirar profundo.

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